Los primeros años de la infancia constituyen un periodo de notable transformación y gran vulnerabilidad del niño. Los programas que contribuyen a la atención y educación de los pequeños antes de su ingreso en la escuela primaria, permiten sentar bases sólidas para su aprendizaje y desarrollo ulteriores. Esos programas, además, contribuyen a mitigar las desventajas y la exclusión, ofreciendo así un medio para salir de la pobreza.Este Informe se centra en el Objetivo 1 de la Educación para Todos, cuya consecución exige de los países que desarrollen y mejoren la atención y educación de la primera infancia (AEPI), esto es, el conjunto de servicios en materia de salud, nutrición y cuidados que se proporcionan a los niños pequeños, además de la educación. Aunque son los niños de medios desfavorecidos los que mayores beneficios obtienen de la AEPI, son pocos los países en desarrollo y los organismos donantes que le dan prioridad.
Por otra parte, el Informe señala los progresos considerables que se han realizado hacia la consecución de la Educación para Todos, y más concretamente hacia el logro de la universalización de la enseñanza primaria. El número de niñas que van a la escuela se está acrecentando y la ayuda internacional a la educación también aumenta. No obstante, tal y como se muestra en el Informe, todavía queda mucho por hacer si se quieren alcanzar los objetivos fijados para 2015. Acabar con la exclusión y ofrecer amplias posibilidades de aprendizaje a todas las personas, desde su temprana infancia primero, y a lo largo de toda su vida después, son tareas que exigen actuar con audacia desde ahora mismo.
Otros títulos disponibles en la colección La educación en marcha
Ver también:
Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo – 2009 Superar la desigualdad: por qué es importante la gobernanza
Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo – 2005 Educación para todos: el imperativo de calidad